lunes, 29 de abril de 2013

Para Sofía

Se que hace rato que no hablamos, que hemos perdido contacto, que me has necesitado, que me llamas y no atiendo, que me escribes y no respondo, que me hablas y he dejado de escucharte. Se que un día sin saber cómo, todo entre nosotras cambió.

Se que te dejé sola con personas que te mantuvieron ocupada. Se que te dejé con tareas y actividades que te hacían olvidar. Se que hice todo eso y no te escribo para disculparme. Te escribo para contarte que así no lo entiendas, ni lo veas muy claro, debes estar sola. O al menos, sin mí.

Desde que eras muy pequeña, te enseñé formas de ver las cosas. Formas de caminar, de hablar, incluso formas de sentir. Hablé por ti, mentí por ti. Probé, sin que me autorizaras. Hice de ti lo que eres. Y tampoco lo admito para que me perdones.

Te cuento que en la vida, pasarán momentos como este, donde te sentirás muy sola, y donde todos a tu alrededor te decepcionarán, como han hecho a menudo. Te advierto que estarás destrozada, que te romperán el corazón, y no será ese chico que hoy te hace el insomnio divertido. Serán otros, con los que ni tendrás una relación. Serán tus amigos, tus vecinos, tus hijos. Serán todos, sin excepción. Es tu deber aceptar que eso pasará, y tu estarás preparada para superarlo. Yo te dejé lista para caminar sin voltear a ver si estoy pendiente de cuando caigas o tropieces.

Te toca entender que cuando las personas se van de tu vida, no es porque otros te las estén quitando. Es necesario que aceptes que creciste, que las cosas no serán como antes ni como después. Tienes derecho a sentirte perdida, pero es tu oportunidad de conocerte libre. No extrañes sabores, ni olores. No extrañes abrazos, ni besos. No pases por direcciones que te lleven al pasado. No recuerdes números que no necesitas discar desde el teléfono.

Guarda un espacio para lo cotidiano. Encuentra un momento para respirar y ver a los lados. Vive los segundos como si no se repitieran los números, aunque en tu reloj siempre estén los mismos 12 que ya conoces. Sonríe. Te ves mas guapa cuando lo haces. Ve a lugares que tu cuerpo necesite. Besa cuando sus labios estén cerca de los tuyos. Dile que lo quieres. Da las gracias. También las buenas noches. Cuidado con los buenos días, no seas repetitiva, y recuerda que no eres muy simpática en horas de la mañana. No te quedes dormida. No te vayas tan tarde. No llegues muy temprano, así no eres tú. Guarda secretos. Mira con certeza. Se tu misma, eres el alma mas ligera que conozco cuando das tu mejor consejo. Abrázalo. Toca sus manos. Besa sus nudillos cuando te toque para demostrarte ternura. Haz el amor. Come en horarios regulares. Mírate al espejo. Llama a tu papá. Habla con mamá. Pregúntale a tus hermanos como les va. Visita a tus amigas. Deja el alcohol para los fines de semana. Haz tu corto. Termina tu libro. Viaja a visitar a tu familia. Practica tu inglés. Aprende francés. Y alemán, italiano y portugués.

Sueña. No dejes de soñar, que cuando lo haces, aparte de convencerme de que dormiste y descansaste, amaneces con una sonrisa y ya te dije que te ves muy bonita. Sube la montaña. Mira tu ciudad favorita desde arriba. A veces se te olvida lo hermosa que es cuando miras tanto hacia el suelo lleno de problemas.

Lee tus libros. Regala tus historias al mundo. Saca de tus bolsillos todo el amor que tienes acumulado. Aprovecha el tiempo. Demuéstrame que después de los cinco minutos que invertiste leyendo esta carta, no tendrás que hacerlo de nuevo para encontrarme.

 Con amor,

Tu misma.

lunes, 15 de abril de 2013

Lo que ignoras

Pensamos que la vida se trata de causas y actos particulares. Que la suma de muchos pedacitos de realidad, conforman una realidad completa, sincera, sin precedentes y trascendental.

Te equivocas.

La vida, no es un acto particular. No depende solo de lo que decides, sino de lo que decide quien tienes al lado, que quizás este en desacuerdo, o en otra órbita pensando que su verdad es la correcta.

El problema del peatón, no es caminar en el sentido correcto y a la velocidad apropiada. El conflicto viene cuando no sabes si un ciclista no calculo sus frenos y de pronto te paso por encima. Siendo nadie culpable.

El problema no es que estés perdidamente enamorada de alguien y sean felices para siempre. Es que aun estando el enamorado de ti, puede la malcriadez de la tentación hacerle llamar a otra y burlarse de ti cuando las copas de mas se le subieron a la cabeza. Y tu ni te enteras de que tienes competencia.

El problema no es lo que ignoras. Sino que los demás lo están ignorando en este preciso instante. Donde las verdades convergen. Donde hay mas de dos mitades. Donde el mundo se acabo para algunos, se paralizó para otros, va corriendo para muchos, y no se parece a nada de lo que tienes ante tus ojos.

El problema es, que la nariz siempre esta visible a los ojos, pero ellos prefieren ignorarla por coordenadas del cerebro. El problema es que no queremos ver, ni entender, que la vida no se trata de tus decisiones, sino de tus decisiones en contexto a las mil decisiones que toman los demás.

La vida, por ende, no es, ni será, un acto particular.

martes, 2 de abril de 2013

Amar la llegada y la partida


Patricia me vuelve loco.

Cuando me toca el brazo, toma de mis vellos en el antebrazo y hace como si intentara quitármelos, pero luego suaviza la intención y los suelta, me da una ternura increíble.

Es electricidad. Química cuántica y ¿tántrica?. Me encanta.

Siento como bombea mi sangre cuando se que va a decirme algo al oído y el lugar está abarrotado de gente. Amo que toque mi cara para decirme lo equivocado que estoy. Como me ve esperando un beso cada vez que se nos acaba la conversación.

Alucino cuando el viento se pone fastidioso y su cabello es un total desastre. Adoro acercarme… tenerla de frente, y descubrir sus ojos detrás de aquel desorden, descubrirme en su mirada y encontrarla tan hermosa como siempre.

Patricia me ama y yo la amo también.

Me gusta su palabra en mi conversación, su forma de reír. Sus gritos con agudos inalcanzables para mis cuerdas vocales. Su forma de mirarme cuando estoy molesto, buscando aprobación, no se si en mis pupilas o pestañas, pero se pierde por ahí, hasta que la encuentra.

Me gustan sus maneras, aunque a veces las rechazo. Me gusta doblegarme aunque intento no hacerlo tanto. Me gusta discutirla, aunque se que está en lo cierto.

Me gusta cuando calla y me da la razón. Me gusta que sus argumentos empobrezcan a mitad de la riña. Me gusta cuando se va caminando y puedo estar solo.

Me gusta entristecerme y saber que cuando pase mi trance, estarán sus llamadas perdidas en mi celular.

Me gusta verla, irse.

Amo como camina en línea recta, sale de mi vida, y no regresa jamás. 

lunes, 25 de marzo de 2013

Razones para no dormir


Tengo un trastorno de sueño, muy fuerte.

No me gusta justificarme. Pasa que muchas veces decimos: tengo insomnio, y, olvidamos contar la parte de la historia donde tenemos días acostándonos a las 6 am, por andar parrandeando, o sencillamente en brazos de alguien, fisica o mentalmente, divagando por las horas de la madrugada.

Mi trastorno es real. Yo no puedo dormir. Y mi "insomnio", tiene nombre y apellido. Como todos los insomnios del mundo.

Me despierto viendo programas de cocina. Me acuesto leyendo las historias de mis libros, que nunca me abandonan. Paso el día encontrándome en la música. Invierto en conversaciones que me despejan, inspiran, y regresan a la realidad en poco tiempo.

Mis días son normales. Me aburren con facilidad porque mis sueños también tienen nombre y apellido. Como todos los sueños del mundo.

A veces uno ya no puede querer más. Y el cuerpo comienza a somatizar.

Y a recordar:

Ella: - ¿Sabes? Cuando estoy con alguien, estoy. Y yo estoy contigo.
Él:   - Y por ahí no van mis dudas, no seas dramática.
Ella: - Siento que a veces me conoces poco.
Él:   - Es que a esta chica que leo, no es la que yo conozco.
Ella: - Es la misma.
Él:   - Hay que ser bueno, y además aparentarlo.
Ella: - Lo dices como si yo no aparentara a diario lo que soy, mucho menos contigo.
Él:   - No se, yo quiero dormir. Hacer mis cosas, y luego dormir.

Hace unas horas leí "muchas veces el escape es sencillamente dormir", y yo no quiero escaparme de tí.

Tengo razones para no dormir porque paso el día soñando, contigo y conmigo.



Hace unos meses leí una frase, escuché algo en una canción, o capaz me la inventé una noche que no podía dormir. Era algo como esto:

"el amor siempre empieza soñando y termina en insomnio".

No se entonces, si termino, empiezo, termino, empiezo, empiezo de nuevo, termino, empiezo, vuelvo a terminar, y corro rápido a volver a comenzar.

3:30 am. Sigo sin dormir.



jueves, 21 de marzo de 2013

Dispara. ¿Prometes no hacerme daño?

Eran las 3:53 de la mañana cuando terminó la conversación. Ya todas eran un debate a ver quien se cansaba primero. Dispara. Dispara. Hasta que ocurre lo que pasa luego de cualquier tiroteo: mueres. 

Laura estaba segura de que su amor no había muerto, pero tambien su cerebro le mandaba señales, explicándole que cada vez que Andrés disparaba una parte de su amor se debilitaba. 

A veces los corazones se hacen de hierro. Y no porque no pueda entrar nadie, sino al contrario, se cierran y ya no puedes salir. Así pasaba con Andrés. A pesar de disparar una y otra vez, algunas veces en su turno y otras no tanto, por momentos con la razón y otras solo por no sentirse en blanco, Andrés no podía salirse del corazón de Laura. Ella se aferraba. Mas alla de gustarle, mas alla de lo duro que le daban las balas, ella solamente estaba enamorada. 

Laura disparaba. No era ninguna santa. Nunca en contra de Andrés, sino de sus demonios. Disparaba en contra de lo que se convertía cuando sentía que perdía el control de la situación. Era un tipo de mal carácter. Alguien tan dulce como amargo. 

Un día se besaban hasta que se les dormían los labios. Laura siempre quería besarlo. Para ella todo era nuevo. Andrés parecía haber pasado por eso tantas veces que ya su memoria no le daba. Ella estaba en desventaja. 

Un día Andrés volvió a sacar el arma. Sus palabras. Tan hirientes como balas. Dispara un verbo, ahora ponle varios sustantivos. Los gritos eran dinamita. Los silencios eran pólvora, pura. 

Esa noche, a las 3:52 de la mañana, Laura se acercó. Lo miro a los ojos, le dijo te amo, sin decir una palabra y mientras Andrés apretó su fuerte gatillo, Laura por primera vez sintió que era el momento de descansar. 

Amarlo era tan fuerte como el macizo guayanés. Sufrir por el era un episodio que quiso dejar en el recuerdo.

Dispara. Lo mas fuerte que puedas. Mata mis demonios. Porque mi amor ya es invencible. Salte. Yo ya no puedo sacarte.



jueves, 14 de marzo de 2013

Cartas para Él (2)

Te pusiste complicado.
O no, sino que te pusiste aun mas complicado.

Entre las mil y un cosas que yo me imagine que podrían pasar entre tu y yo, apuesto que esta era la opción Z. Siempre con tu puntería para hacerme sobresaltar, siempre con esa agilidad para llevarte contigo mi tranquilidad, rescato que entre esas mil y un razones para abandonar, lo inabandonable, me topo con la idea de que no quiero.

Siempre encuentro dos mil y un razones para salir corriendo y encontrarme con tu abrazo.

Luego de 12,4 km, está tu abrazo. El que quiero. El que escogí. Y el que quiero tener conmigo para siempre. Lo lógico es que sepas, que de alla para acá esta la misma distancia para que vengas a buscar lo que quisiera que no se te perdiera.

Luego de 12,4 Km, también está mi abrazo. ¿Lo quieres?

lunes, 11 de marzo de 2013

Diálogos perdidos I


Pasada la medianoche.

Braulio: ¿Estás bien?
Carla: ¿Por qué no? ¿Qué es eso?
Braulio: No se. Te pones rara.
Carla: No empieces. 

Carla: ¿Puedo preguntarte algo? Es rápido, lo juro. 
Braulio: Tengo sueño, pero dime.
Carla: ¿Tendrías novia?
Braulio: Si, claro. ¿Por qué lo preguntas?
Carla: No se, nada mas se me ocurrió.
Braulio: ¿Pero así nada mas?
Braulio: Decime algo más...
Carla: O sea, siempre me lo he preguntado. Me pareces un alma libre. 
Braulio: Me siento medio alma libre, aunque creo que ese termino está sobreestimado. La verdad no quiero ponerme tecnico con el tema "definición de novia".
Carla: Ok. 

Pasadas las 2 de la madrugada.

Braulio: Me dejaste frío con la pregunta. 
Braulio: ¿Y como son los colores de tu cuarto?
Carla: Duérmete. 

2 días luego.

Braulio: Hola
Carla: Hola. No me preguntes como estoy. Me fastidia hablar de lo mismo. 
Braulio: Yo quiero hablar de lo mismo.
Carla: Concluí algo con tu respuesta del otro día. La verdad concluí algo sobre ti en general.
Braulio: Dime...
Carla: Y estoy clara que este no es mi asunto. 
Braulio: Todavía no me decís... 
Carla: Tienes el corazón en warm up.
Braulio: Decime más... mentime, que vas bien. 
Carla: Creo que tu vida es un archipiélago donde convergen sentimientos. Gente nueva, gente de otros momentos. Aprendizajes necesarios. Estas enfocando, probando la luz, esperando la hora correcta... para pulsar REC. Esperas un fotograma que no necesariamente será perfecto, pero si el que más te gustará en tu encuadre. 
Braulio: Estás loca. ¿Merendás?
Carla: Si. Pero no quiero merendar contigo. 
Braulio: ¿Por qué me decís lo del warm up? Habláme más de eso...
Carla: No.
Braulio: Tu y tus lunas brujas... 


Carla: ¿Merendás?
Braulio: Te estaba esperando. 
Carla: Sos como un momento en tránsito, Braulio. 
Braulio: Si. O no. Pero, ¿Me acompañás?